El gobierno de Bernardo Arévalo ha aprobado préstamos externos por más de Q10 mil millones, pero la ejecución de esos recursos sigue siendo baja.
A pesar de que el país ya adquirió la deuda y deberá cumplir con sus obligaciones financieras, una parte importante de los fondos no se ha utilizado en proyectos concretos.
Esta situación genera preocupación porque implica pagar compromisos sin obtener beneficios tangibles en infraestructura, salud o desarrollo social.
Además, evidencia ineficiencia en la planificación, gestión y capacidad de ejecución de las instituciones públicas.
La baja utilización de los recursos también puede interpretarse como falta de voluntad política para priorizar soluciones a problemas urgentes.
En un contexto marcado por intereses políticos y dinámicas preelectorales.
El gobierno está más preocupado por las elecciones secundarias de fiscal y procurador de contralaría que resolver los problemas y con más deuda.

