El régimen iraní enfrenta una crisis crítica tras el bloqueo naval estadounidense que paralizó sus exportaciones de petróleo a China. La estrategia de atacar barcos en el estrecho de Ormuz fue frustrada por Washington, que bloqueó todos los puertos iraníes y extendió el cerco hasta el Océano Índico, inutilizando la flota de buques fantasma.
Las rutas alternativas solo absorben el 40% del comercio. La crisis divide al gobierno: moderados como Pezeshkian buscan negociar con Trump, mientras los duros exigen escalada militar. Khamenei amenaza con usar submarinos y cortar cables submarinos. Hasta el 90% de la marina iraní fue destruida. La moneda se desplomó, el dólar supera 1,81 millones de riales y el país enfrenta colapso económico con más de un millón de desempleados.

