Estados Unidos desplegó tres portaaviones en Medio Oriente por primera vez desde 2003, en un movimiento militar que marca una escalada significativa en la presión sobre Irán y el control de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Los portaaviones USS Abraham Lincoln, USS Gerald R. Ford y USS George H.W. Bush, junto con más de 200 aeronaves y 15.000 efectivos, forman parte de una operación destinada a restringir el programa nuclear iraní y garantizar la libre navegación en la región.
La estrategia incluye inspecciones a embarcaciones sospechosas, bloqueos navales y la posibilidad de ataques selectivos contra infraestructura militar y energética iraní. Estas acciones buscan forzar a Teherán a negociar bajo condiciones estrictas impuestas por Washington.
El endurecimiento militar ha elevado las tensiones regionales y generado preocupación global por el impacto en el comercio energético.


