Un estudio reciente reveló que el café, tanto con cafeína como descafeinado, puede mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés al actuar sobre el eje intestino-cerebro.

Investigadores identificaron que su consumo habitual modifica el microbioma intestinal, favoreciendo bacterias asociadas a procesos digestivos saludables y a la producción de compuestos que influyen en la salud mental. Estos cambios no dependen únicamente de la cafeína, sino también de otros componentes como los polifenoles y la fibra.

Los participantes que consumieron café mostraron menores niveles de estrés, depresión e impulsividad. El café con cafeína mejoró la atención y redujo la ansiedad, mientras que el descafeinado destacó en memoria y aprendizaje. Además, el café contribuye a reducir la inflamación y se asocia con menor riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2, cardiopatías y Alzheimer.

También se considera una fuente importante de antioxidantes, que nutren la microbiota y favorecen la salud metabólica. Sin embargo, factores como el método de preparación, los aditivos y el horario de consumo influyen en sus beneficios. En conjunto, el café se consolida como un alimento funcional con efectos positivos más allá de su capacidad estimulante.


