El subsidio temporal a los combustibles, oficializado tras la publicación del acuerdo correspondiente, asciende a Q2 mil millones por un período de tres meses o hasta agotar los fondos, lo que lo convierte en una medida más costosa que haber eliminado el impuesto a los combustibles, estimado en Q1,300 millones.
A pesar de su mayor costo, el financiamiento no proviene de nuevos ingresos, sino de una readecuación presupuestaria que recorta recursos a instituciones clave como los ministerios de Agricultura, Comunicaciones y Defensa. La medida reduce en Q5 el precio de las gasolinas regular y superior, y hasta Q8 en el diésel, beneficiando temporalmente a los consumidores.
Sin embargo, persisten preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal y la transparencia del mecanismo, especialmente en la definición del precio de referencia y los reportes de inventario.

