Estados Unidos ha iniciado una ofensiva militar para liberar el Estrecho de Ormuz, canal por donde transita el 20% del petróleo mundial. La operación incluye aviones A-10, helicópteros Apache y unidades de marines con el objetivo de destruir embarcaciones iraníes, neutralizar minas navales y misiles de crucero que amenazan el comercio internacional.
En los últimos días, los ataques han destruido más de 120 embarcaciones iraníes. Sin embargo, Irán mantiene cientos de lanchas en hangares subterráneos, además de minas y misiles móviles. Su infraestructura defensiva con túneles y posiciones fortificadas dificulta la eliminación total de la amenaza, que podría extenderse semanas sin garantizar seguridad completa.
El conflicto ha disparado el precio del Brent hasta USD 119 por barril, afectando la economía global. Ante la presión militar, el Parlamento iraní estudia imponer peajes selectivos a embarcaciones que crucen el estrecho, buscando aumentar su influencia política y económica. Expertos advierten que esta estrategia crearía una “interdependencia forzada” donde el suministro energético dependería de las condiciones impuestas por Teherán, transformando los equilibrios del comercio internacional.


