El presidente Donald Trump anunció este martes que las fuerzas estadounidenses destruyeron diez barcos minadores iraníes en el estrecho de Ormuz, en el undécimo día de la intervención militar conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán.

La operación naval se produce horas después de que Trump advirtiera a Teherán de retirar inmediatamente cualquier mina colocada en esa ruta estratégica, bajo amenaza de consecuencias militares “nunca antes vistas”.

El conflicto ha escalado significativamente: el Pentágono confirmó que unos 140 militares estadounidenses resultaron heridos —ocho graves— por ataques iraníes contra bases en el Golfo Pérsico, elevando a siete el número de muertos estadounidenses. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, anticipó que este martes sería el día de bombardeos más intenso, mientras la ofensiva se concentra en la industria de defensa iraní.

La crisis pone en riesgo la economía global por la dependencia del petróleo que transita por Ormuz, generando presión política sobre Trump en año preelectoral ante el temor a un conflicto prolongado.



