En Guatemala, la leña sigue siendo la principal fuente de energía, representando el 52.15% del consumo nacional, según el Balance Energético 2024 del Ministerio de Energía y Minas (MEM).
Su uso es más común en hogares en pobreza extrema (97.2%) y no extrema (86.9%), mientras que en los no pobres es del 57.8%, según ENCOVI 2023. El 56% de la población vive en pobreza, lo que explica su alta dependencia de este recurso.
Los departamentos de Huehuetenango, Quiché y San Marcos presentan los mayores déficits de leña, coincidiendo con altos niveles de pobreza y vulnerabilidad alimentaria. El Instituto Nacional de Bosques (INAB) estima que la demanda anual de leña es de 27.98 millones de metros cúbicos, pero la oferta sostenible apenas alcanza los 17.96 millones. Esto genera una extracción anual insostenible de más de 10 millones de metros cúbicos, afectando la cobertura forestal.
El INAB impulsa programas de incentivos forestales, plantaciones y sistemas agroforestales en al menos 48 mil hectáreas, además de promover el uso de estufas mejoradas y tecnologías limpias. Aunque la leña es considerada una fuente renovable, su uso sin manejo adecuado causa deforestación y problemas de salud.
En términos generales, el consumo energético total aumentó 4.8% en 2024. Los derivados del petróleo representan una parte importante, con gasolina y diésel dominando la oferta secundaria (36% y 34.47% respectivamente). El transporte terrestre es el principal emisor de gases de efecto invernadero (48.83%).
El viceministro del MEM señaló que el consumo de leña equivale a 58 mil millones de barriles de petróleo, superando al diésel y gasolina combinados. Esto plantea serios desafíos ambientales y sociales para el país.


