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Realidades minerales, Fritz Thomas

En teoría, el mundo se encamina a una rápida transición energética para producir el elixir de la sostenibilidad. La premisa es que el consumo de combustibles fósiles, petróleo y gas, provoca el cambio climático, que, en una década o a fin de siglo, según diferentes opiniones, representa una catastrófica amenaza para el planeta y la civilización. Gobiernos y organismos multilaterales convergen en la meta de alcanzar “emisiones netas cero” para el año 2050. La fórmula propuesta es la transición del petróleo y gas a electricidad generada con tecnología verde; energía solar y eólica son las icónicas y preferidas. Metas parciales son que en 2035 se deje de producir y vender vehículos que consumen hidrocarburos y las economías avanzadas habrán alcanzado emisiones netas cero; para 2050, 90% de la energía eléctrica global provendrá de fuentes verdes renovables.
Los ideales tienden a contabilizar fácilmente los beneficios, sin caer en cuenta los costos, aparentes y ocultos. Una conferencia de Mark Mills, El delirio de la transición energética: realidades minerales inescapables (Skagen Funds New Years Conference 2023), explora los números asociados a las cantidades de minerales y metales que tienen que extraerse de la tierra y ser refinados para alcanzar las metas de las próximas décadas.

La meta de energía limpia, explica Mills, implica una transición de líquidos y gases a sólidos; metales y minerales. La minería de cobre, litio, grafito, cobalto, níquel, aluminio y tierras raras, entre otros, tiene que aumentar exponencialmente. Todos estos minerales y metales tienen que ser minados y refinados con procesos industriales, operaciones que requieren la fabricación de máquinas y el consumo de energía en cantidades astronómicas.

Para acercarse a las metas, la industria minera tiene que generar nuevos proyectos a una frecuencia, velocidad y nivel de financiamiento nunca visto en la historia. Según datos de IEA, encontrar yacimientos y abrir una nueva operación minera toma, en promedio, 16 años, 18 a 20 años en el caso del litio y níquel. Requiere cuantiosas inversiones de capital que esperan más de 10 años antes de ver un centavo de ingreso. Actualmente no se está realizando ni 10% de la inversión en minería que requiere producir los materiales minerales necesarios para alcanzar las metas. La extracción de algunos minerales está altamente concentrada; casi 70% del cobalto que se extrae mundialmente proviene de R.D. del Congo, y 65% es refinado en China. Australia y Chile producen 78% del litio; China y Chile refinan 87%. Litio y cobalto son esenciales para la fabricación de baterías en vehículos eléctricos, cuya producción requiere seis veces más insumos minerales que uno convencional. El vehículo eléctrico con cero emisiones es un mito, producirlo genera enormes cantidades; el fabricante VW estima que es hasta los cien mil km que un vehículo eléctrico produce menos emisiones netas que uno convencional.

La transición global a una nueva matriz energética es una aspiración loable; los medios para alcanzarla, en términos de materiales minerales, no están disponibles ni hay planes e inversiones para obtenerla. Hay planes para alcanzar metas, acompañados de pronunciamientos, mandatos, leyes y reglamentos. A estos se contraponen opinión pública, gobiernos y organizaciones con actitud fundamentalmente hostil e intolerante a la minería. Las hidroeléctricas también están mal vistas. La primera regla de la economía es que todo lo que queremos tiene costo. La primera regla de la política es ignorar la primera regla de la economía.

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