Home OPINION Importante división de poderes, columna de opinión por Ramón Parellada

Importante división de poderes, columna de opinión por Ramón Parellada

Después de las elecciones del fin de semana pasado en Brasil, en las que Lula ha ganado la presidencia con 50.9% de los votos válidos contra 49.1% de Bolsonaro, ha circulado un mapa político de Latinoamérica en el que se mira casi todo pintado de rojo (izquierda), con apenas ocho países que no son de ese color. Este mapa se hizo de acuerdo con la ideología que representa el presidente electo del país. El mapa indica la preferencia del pueblo sobre el presidenciable que incluye simpatía, forma de hablar, personalidad y otras características que no necesariamente implican que el país se va a la izquierda política.

La mayoría de los países civilizados del mundo entero funcionan bajo un sistema de división de poderes. Estos son el Ejecutivo (presidente, hacer cumplir las leyes y administrar el gobierno), el Legislativo (emisión de leyes) y el Judicial (interpretación de las leyes e impartición de justicia). En el caso reciente de Brasil, Bolsonaro y sus aliados tienen la mayoría absoluta, tanto de los diputados de ambas cámaras. En Brasil, el Congreso está formado por dos cámaras, la de Diputados y el Senado. De esta forma, si el Ejecutivo quisiera que se emita una ley polémica que afecte los derechos individuales de los brasileños como eliminar la propiedad o ciertas libertades, los diputados de ambas cámaras podrían no aprobarla. Lula tendrá un gobierno difícil, puesto que no tendrá el control del Legislativo, lo cual es parte de lo que busca la división de poderes.

En Latinoamérica tenemos otro caso importante, Perú, donde el presidente, Pedro Castillo, no ha podido cumplir sus promesas comunistas de campaña, debido a la oposición del Legislativo. Pero también se da el caso de países donde el Ejecutivo ha logrado controlar al Legislativo y el poder Judicial, teniendo de esta forma el poder absoluto. Algunos de estos casos son El Salvador (a través de votos), Nicaragua, Venezuela y Cuba, estos tres a través del abuso del poder, miedo y terror desde hace años. El primero de los países lo ha hecho en base a la Constitución y el presidente goza de una alta popularidad, logrando así tener todo el poder. Ese poder, aunque no tenga una tendencia fuerte de izquierda, está comprometiendo económicamente al país, que va rumbo a la quiebra. El caso de Nicaragua es patético, donde Ortega y su esposa manejan todo a discreción. Han metido a la cárcel a sus opositores, periodistas, directores de think tanks y cualquiera que pueda presentar la más mínima oposición o que cause alguna incomodidad al gobierno de turno. En Venezuela, Maduro sigue la línea de Chávez, la del socialismo del siglo 21, en la que se gobierna por decretos emitidos por el presidente. Lo mismo en Cuba.

El caso de Colombia es triste. Ganó Petro las elecciones, un socialista que ha logrado tener el poder del Congreso a su favor y que apenas está comenzando su mandato. Sin embargo, es otro gobernante del gremio de los que gustan codearse felizmente con todos los demás dictadores y mandatarios de la izquierda. En Chile, la división de poderes ha frenado algunas locuras de su presidente, Gabriel Boric. Honduras no ha podido llevar a cabo muchos ofrecimientos de su presidenta, Xiomara Castro, debido a que no cuenta con un férreo control del Legislativo.

Dejo aquí los ejemplos para llegar al punto importante. La división de poderes es clave para proteger a los ciudadanos de un gobernante que se vuelva dictador. Ahí donde no hay división de poderes, el gobernante puede hacer lo que quiera, con el peligro de violar los derechos individuales de las personas.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here