Home OPINION Hablando de alimentación, columna de opinión por Luis Javier Crisóstomo

Hablando de alimentación, columna de opinión por Luis Javier Crisóstomo

Recién el 16 de este mes de octubre, muchos países del mundo, celebraron el Día Mundial de la Alimentación, posiblemente por razones comprensibles, por ejemplo, donde las familias se nutren bien, con comida suficiente, calidad controlada y al alcance de todos. Es sano pedir a estos pueblos, que controlen el uso del dinero que producen porque destinen un poquito para atender el hambre de otros y no apoyar las guerras que provocan muerte de personas de todas las edades.

En los países donde lo común es la escasez de comida, por ejemplo, en muchas comunidades de Guatemala, donde lo poco que se consigue está sin el control de calidad y tampoco está al alcance de todas las familias. Esta triste realidad, es parte del presente y desde ya un futuro con muchos problemas para las nuevas generaciones. Dónde y cómo conseguir comida, en una realidad, donde los cultivos originarios cada vez están enfrentando los problemas del calentamiento del clima. Hay comunidades enteras donde antes se cultivaban suficientes frutales, verduras y que ahora están teniendo problemas porque está subiendo el calor y más los efectos de sequía, exceso de lluvia, caída de hielo o exagerada cantidad de granizo. Lo más incierto es si habrá comida para los próximos meses.

Qué pueden celebrar en el día de la alimentación las familias que les es difícil comprar los productos de consumo diario cuando tienen pocas posibilidades, qué pueden comprar con Q 200.00 porque es lo que se obtuvo con cuatro días de trabajo durante la semana. En el mercado actual, el quintal de maíz está a Q 225.00, la libra de frijoles a Q 8.00, la onza de chile seco cuesta Q 2.50. El aumento de los precios está provocando que muchas familias sobrevivan con lo mínimo. Además, no tienen tierras suficientes para producir suficientes granos básicos para el consumo durante ciertos meses del año.

Cómo celebrar el día de la alimentación en un país donde muy pocos tienen de todo, controlan poder, dinero y comen lo mejor, mientras que muchos padecen hambre. Esta realidad es lo más común de la cotidianidad en muchas comunidades rurales de nuestro país. Qué hacer para que toda la población que vive en pobreza pueda tener otro tiempo con buena alimentación. Los municipios ya reciben visitas de quienes ahora se presentan como los salvadores de los pueblos y ofrecen terminar con la miseria, el hambre, la desigualdad, la corrupción y la discriminación. Las organizaciones locales y municipales, deberían de asumir el compromiso de orientar a la población de que con los mismos engañadores seguirá la escasez de comida. Pensemos: los especialistas afirman que la infancia que no come bien es una de las generaciones que tiene problemas de salud y problemas de crecimiento. Asumir políticas que crean servicios que demuestren lo mejor para que todos tengan comida.

Es urgente el apoyo a prácticas ancestrales de agricultura que todavía están en uso porque dan de comer sanamente a muchas familias. Será de pensar en verdaderos programas que deberían de implementar en todas las comunidades rurales donde las familias cuentan con algunas cuerdas de tierra. En donde hay escasez de agua, será de guardar el agua de la época de invierno que sirva en verano para mantener con vida los cultivos. Los que creen en el uso de abono orgánico tienen la oportunidad de llevar este recurso con precios accesibles donde la mayoría no cuenta con trabajos remunerados. Un buen esfuerzo porque sobrevivan los cultivos nativos según cambie el clima y este esfuerzo es extensivo para todas las plantas que se consumen según las regiones del país.

Luis Javier Crisóstomo

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