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El retorno fortalecido del sector restaurantes y alimentos, columna de Opinión de Noel Arameo Barillas Pelaez

Desde Mi Trinchera

Definitivamente el mundo ha cambiado en estos últimos años, bajo las condiciones de una pandemia. Luego que se anunciara oficialmente el primer caso de covid19 en Guatemala el 13 de marzo de 2020, hoy en día ya pasados más de dos años, se generan grandes dudas he hipótesis, sobre los intereses y manipulaciones concebidos de la mano de ella. Detrás de estos abruptos cambios, se esconden muchas realidades, fortalezas y debilidades, tanto sanitarias, políticas y económicas; demostrando que el mundo es una ruleta de oportunidades y riesgos, que se deben aprovechar y tomar inteligentemente, en medio de diferentes clases de adversidades, si el objetivo no es simplemente sobrevivir, más bien desarrollarse y crecer, en sociedades altamente competitivas, donde los tropiezos se conviertan en un incentivo, donde la creatividad e innovación, deje de lado el cisma y la derrota, donde sus sistemas políticos, económicos y productivos salgan verdaderamente fortalecidos. Citaré en esta oportunidad como ejemplo, el medio de la industria de alimentos y bebidas, donde la competencia y la exigencia en el consumo no descansa; prueba de ello después de dos años de pausa a consecuencia de la pandemia, se realizó nuevamente la Vigésima Quinta Edición de la Feria Alimentaria, evento donde gratamente pude observar bajo mi perspectiva, que este sector productivo tan importante en la economía de Guatemala, no experimenta una “nueva normalidad”, como el “globalismo” y una “agenda” 2030 que han querido imponer, más bien un retorno a la normalidad, pero con energías renovadas y con más metas positivas por cumplir.

El encierro al que fue sometida la población mundial, se convirtió no solamente en una medida extrema, cuestionada y hasta inútil, con el pretexto de preservar la vida; también se convirtió en el principio de una recesión económica global, excluyendo a las grandes casas farmacéuticas entre otros, y también de una grave crisis de salud mental, debido al desgaste emocional, como resultado del constante bombardeo de información en relación al covid19.

La llegada de la vacunación masiva e impositiva, románticamente disfrazada, han obligado a los ciudadanos guatemaltecos a perder algunos de sus derechos y libertades, aun sea de forma temporal, o indefinida, por ciertos requisitos; ya que la vacunación de cualquier clase, debe ser una elección libre y no una imposición de gobierno alguno, es muy diferente ser “anti-vacunas” a exigir que se respete la libre elección de vacunarse o no, como una responsabilidad exclusivamente individual, sin ninguna clase de condicionamientos. Hoy en día ya es imposible negar que las vacunas contra el covid19, sean totalmente seguras y la sombra de riesgos que le rodean; algunos gobiernos han informado y pronunciado al respecto, basados en estudios y publicaciones de importantes gremios de profesionales en este ramo de la salud, en las últimas semanas.

A medida que las restricciones a paso lento han sido levantadas y el índice de contagios y mortandad ha disminuido, el retorno a la normalidad se ha acelerado cada día más. Indudablemente al recaer las responsabilidades de salud en el individuo como debe ser, se fortalece la seguridad de inversión y consumo en la sociedad. El sector de restaurantes lo representan en la actualidad más de 18,500 establecimientos, representando el 4.4 % del PIB total del país con 18.8 mil millones de Quetzales. Del 100 % de los gastos de un hogar promedio en Guatemala destina el 7.2% en el consumo de alimentos en restaurantes, este consumo equivale más o menos a unos Q18, 3443 millones de Quetzales.

La relación del turismo externo e interno, el sector hotelero y de restaurantes van de la mano, siendo de los sectores más fuertes y productivos económicamente a nivel nacional, fuente generadora de trabajo; en la actualidad se estima en más de 183,622 de trabajadores, un equivalente al 3.2% del total de trabajos formales en Guatemala, convirtiéndose en un aporte de Q 12,717 millones de quetzales en salarios para este sector laboral. Pese a las condiciones precarias durante la pandemia, en el año 2021, el país recibió Q 531 millones en impuestos del sector de Hotelería y Restaurantes.

Coincido, en que la realización de eventos y actividades como la de la Feria Alimentaria, “sean un gran logro para el desarrollo del sector de restaurantes del país” como bien lo expuso la CIG, por medio de su Presidente Luis Alfonso Bosch, ya que es una fuente generadora de empleos entre otros; sin embargo es debido agregar, que no es simplemente seguir exclusivamente los lineamiento y estándares internacionales para su desarrollo, se debe estudiar y analizar los mismos, y adecuarlos a los derechos y libertades constitucionales de los propietarios, trabajadores y consumidores, evitando sean vulnerados; tomando en consideración, que sociedades como la nuestra, continúan siendo conservadoras, con principios y valores, hay que innovar, modernizar, sin caer ingenuamente en agendas internacionales ocultas, al servicio de ideologías políticas y económicas fallidas, que han demostrado a lo largo de historia mundial ser sinónimos de pobreza, miseria en los países que han logrado penetrar.

Fuente: Banguat, Sat, CIG.

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