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“La industrialización es desarrollo. No hay desarrollo sin industrialización.” Columna de Opinión Nicholas Virzi

Con las palabras exactas del título del presente artículo, el presidente Giammattei concluyó su discurso de apertura del XVII Congreso Industrial que celebró Cámara de Industria de Guatemala (CIG) el pasado viernes, 9 de septiembre.

Palabras acertadas. Se asesoró bien el presidente de la República.

Hoy el lenguaje común entre la comunidad internacional es hablar del desarrollo humano. Se ha vuelto práctica común criticar el enfoque en el crecimiento económico. Los críticos se basan en el argumento que la creación de mayor riqueza no es sinónimo del desarrollo. Afirman, además, que los ricos se quedan con la mayor parte de las ganancias.

El crecimiento económico no es desarrollo, por lo menos en la forma que se viene definiendo el desarrollo desde que el economista Amartya Sen publicó su libro “Desarrollo y Libertad” en 1999.  “El desarrollo es más que un número,” afirma Amartya Sen.

El argumento de Sen ha sido incorporado en el enfoque de la ONU en sus Informes de Desarrollo Humano publicado por el PNUD. Según el PNUD, es incorrecto tratar de medir el éxito de un país a partir de su ingreso.

“Si bien el ingreso es fundamental, ya que sin recursos cualquier avance es difícil de lograr, también debemos tomar en cuenta si la gente puede llevar una vida saludable y prolongada, si tiene oportunidad de recibir educación y si es libre de aplicar sus conocimientos y talentos para configurar su propio destino.” –PNUD, 2010

Cabe mencionar que nadie disputa que la educación y la salud son esenciales para el bienestar individual y colectivo, pero hay muchas maneras de lograrlo.

El enfoque del PNUD ha sido adoptado en general por los expertos en desarrollo general y las agencias de cooperación. Lamentablemente, esto ha llevado a recomendaciones que los países en desarrollo deben aplicar políticas públicas comunes en los países desarrollados. Esto es un error.

Es una desviación de enfoque con consecuencias serias que, irónicamente, atentan en contra del desarrollo. Una cosa es lo que hacen los países en desarrollo hoy, cuando ya son países desarrollados. Lo que hicieron los países que hoy son ricos en su camino al desarrollo es otra cosa.

La ONU y la Unión Europea (UE) recomiendan para Guatemala una estricta ley de competencia, priorizar la reducción de la desigualdad, proteger contra los desastres naturales que, según la ONU, son causados por la acción humana. La ONU se opone a salarios mínimos diferenciados. Todo esto se recomienda presuntamente para logar mayor desarrollo nacional y para que todos los guatemaltecos sean libres de configurar su propio destino.

Mayores ingresos hacen todo eso, como lo ha explicado muy bien el experto economista Lant Pritchett. Según Pritchett, está errado casi todo el conjunto de recomendaciones de la ONU, los expertos en desarrollo y las agencias de cooperación en cuanto lo que deben hacer los países en vías de desarrollo para lograr ser desarrollados. Los expertos en desarrollo más bien atienden las consecuencias de la falta de desarrollo que el desarrollo en sí.

¿Qué conduce al desarrollo? El crecimiento fuerte y sostenido en el tiempo. Para eso se requiere industrialización.

Los análisis hechos con base a los datos del Banco Mundial demuestran que los países que más rápido han incrementado, en términos constantes, sus niveles de producto interno bruto (PIB), tanto global como en términos per cápita (PPC), son los países que han logrado crecer su PIB a un promedio anual de 5% por varias décadas seguidas, y su sector industrial a la misma tasa o a una tasa mayor.

Destacan países como la República Popular de China, Corea del Sur, Indonesia y la región Asia Oriental y Pacífico en general.  Incluso un país africano, Botsuana, logró crecer su PIB a un promedio de 7.88% anual entre 1961 y 2021. Su sector industrial creció a un ritmo superior. Botsuana logró incrementar su PIB per cápita más de 19 veces, en términos constantes en ese espacio de tiempo. 

Vale mencionar que el sector industrial de Guatemala crecía alrededor de un promedio anual de 7.6% entre 1961 y 1979, periodo que coincide con sus más altas tasas de crecimiento del PIB (5.7% para el periodo).

Si Guatemala lo pudo hacer antes, lo puede hacer hoy. Por eso urge en Guatemala un enfoque en el crecimiento económico, y todo lo que lo facilita. Urge mejorar la infraestructura del país, incluyendo la infraestructura vial y portuaria. Mejorar la regulación laboral, para priorizar la creación del empleo por encima del mantenimiento del empleo. Meter más al sector privado en los grandes proyectos de transformación económica, y desmentir la narrativa que reza que entre más participa el sector privado en el desarrollo, más se perjudica el país.

Ejemplos de éxito en el mundo existen. Guatemala debería de copiar esos ejemplos en la manera posible.

La buena noticia es que los líderes políticos y empresariales del país ya centraron su atención sobre los temas correctos. Proyectos como la iniciativa 5431 sobre infraestructura vial, Guatemala No Se Detiene, y la iniciativa Marca País son esfuerzos para dar grandes pasos adelantes. Si bien no son perfectos, los críticos que se centran en criticar al país no presentan alternativas razonables y viables para lograr el crecimiento y el desarrollo.

El Dr. Nicholas Virzi es doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cuenta con una Maestría en Economía por la Universidad de California, San Francisco, y un doble título de la Universidad de California, Berkeley, en Relaciones Económicas Internacionales y Ciencias Políticas.  De esa cuenta, el Dr. Virzi es economista, politólogo, y sociólogo, con una visión integral de la economía política.  
Activo en el sector privado, el Dr. Virzi ha sido director y Vicepresidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (Amcham), así como Presidente de su Comité de Promoción de Inversión.  Participa activamente en Sector Académico del Consejo Privado de Competitividad. También es Consejero Editorial de la Revista Gerencia de la AGG, la Revista Perspectiva, y la Revista Business Horizons

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