Home OPINION Las minorías ponderosas, columnas de Opinión Carolina Castellanos

Las minorías ponderosas, columnas de Opinión Carolina Castellanos

Lamentablemente no se quieren dar cuenta que se están “disparando en el pie”. Los revoltosos, sean chapines, gringos o europeos, son traicioneros.

¿Se ha preguntado usted, estimado lector, por qué los grupos minoritarios logran tener tanto poder? Me parece que no hay una sola respuesta. Como regla general, pienso que tiene relación con el momento político que se vive en Guatemala o en el mundo. Siempre hay un “listo” que tiene “buen párrafo” y es suficientemente sagaz para saber aprovechar esos momentos, generar desorden y lograr la atención y el poder que busca y desea.

Una vez el tema o la persona estén en la luz pública, el dinero empieza a fluir por parte de esas organizaciones oscuras que desean “dominar el mundo”, o al menos el pedacito que ocupan.

¿Qué hacen para lograr esa atención, cobertura mediática y, sobre todo, dinero? Utilizan un tema que es de importancia para la población. Si hacemos un breve recuento, estos grupos atacan la propiedad privada, los valores morales, la sexualidad, el género, la pobreza, el indigenismo, los derechos humanos, la falta de acceso a servicios como la energía eléctrica, entre muchos otros.

El nombre del juego es dinero, siempre. La diversidad de temas son solo las vías para alcanzar el objetivo: ¡salir de pobres! Usted y yo trabajamos, ahorramos, adquirimos bienes y servicios según nuestras posibilidades, etc. El dinero es solo un medio, no el fin. Allí radica la gran diferencia. El discurso de “ricos y pobres” evolucionó hacia el ataque a los valores y la moral.

Cuando surge un atentado a alguno de nuestros valores, como los temas mencionados al inicio, naturalmente intercambiamos infinidad de mensajes en los “chats”. Esto es una positiva contribución en nuestra defensa. El problema está en lo que llamamos “la clase política”, o sea, los políticos de siempre y los nuevos, estén o no en el gobierno. Se enganchan en esos temas porque creen que así ganarán la voluntad popular.

La mediatización le da la importancia que los revoltosos desean. Una vez allí, vemos cómo algunas grandes corporaciones multinacionales se unen a la causa porque creen que con eso estarán blindados de ataques al ganar la voluntad de los promotores. En Estados Unidos está el movimiento WOKE, al que ya se han unido demasiadas empresas.

Lamentablemente no se quieren dar cuenta que se están “disparando en el pie”. Los revoltosos, sean chapines, gringos o europeos, son traicioneros. No le rinden lealtad a nadie, aún si los están financiando directa o indirectamente. Tienen el objetivo muy claro: destruir. Es en las quebraduras donde se meten los movimientos de izquierda, que resultan ser quienes financian, parcial o totalmente, estos movimientos. “Divide y vencerás”, reza el viejo refrán. 

Así las cosas, los conflictos están a la orden del día, las discusiones entre lo moral y lo amoral son abundantes, y se responde sola la pregunta inicial: ¿por qué los grupos minoritarios tienen tanto poder?

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