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El control del dinero, columna de Opinión de Fritz Thomas

Una de las grandes batallas por la libertad en el futuro será en el campo del control del dinero. El paradigma que rige es de dinero emitido y controlado por bancos centrales gubernamentales de diferentes países y jurisdicciones. En el caso del quetzal es el Banco de Guatemala, el US$ dólar por la Reserva Federal y el euro por el Banco Central Europeo. Este modelo está bajo creciente asedio en varios frentes; tecnológicos, políticos y económicos. En el espacio de una o dos generaciones futuras, el dinero sufrirá cambios dramáticos; es improbable llegar a mitad de siglo sin que ocurra su transformación.

El dinero, como fenómeno de coordinación social, es un orden espontáneo; no fue deliberadamente diseñado o creado por alguna persona, organización o gobierno. Su origen y evolución es cultural, producto de la interacción humana, pero no del diseño humano. Carl Menger (1871) formuló una teoría sobre la naturaleza y origen del dinero, al explicar cómo sobre el tiempo y en diferentes culturas el trueque convergió lentamente en bienes a los que se les atribuía dinerosidad; las personas estarían dispuestas a recibirlos a cambio, sabiendo que podrían intercambiarlos por otros bienes, o bien preservar o ahorrarlos para uso futuro. Así, antiguamente, surgieron dineros en diferentes culturas: conchas, ganado, plumas, cacao o metales preciosos. Con el paso de siglos y milenios, reinos y gobiernos fueron tomando control del dinero, que eventualmente convergió mayormente en metales como oro y plata, para luego pasar a certificados o títulos representativos de estos materiales, hasta llegar a la actualidad de papel y registros contables emitidos y controlados por bancos centrales, que tienen monopolio en la emisión del dinero de su jurisdicción.

La revolución tecnológica de las pasadas cuatro décadas apunta a una clara tendencia hacia la gradual desaparición del efectivo, dinero en especie, billetes, hacia el dinero digital o criptomonedas. Merced del proceso de mercado, la innovación empresarial ha creado tecnología de la que ha surgido variedad de dineros digitales privados, criptomonedas descentralizadas, no controlados por gobierno, como bitcóin y ethereum, que exploran alternativas a la especie gubernamental, que ha demostrado ser manipulable por actores políticos en detrimento de actores económicos. Poco a poco, las criptomonedas privadas caerán bajo estricto control; han puesto a gobiernos en alerta para apresurarse a crear su propia moneda digital.

Los gobiernos no se pueden dar el lujo de perder su capacidad de emisión y deuda. Bajo las banderas de lavado de dinero, evasión de impuestos, cambio climático, reducir la desigualdad y otros factores emergentes, el dinero digital de gobierno le hará la guerra al dinero digital privado y ganará; en última instancia tiene monopolio de la coerción. El advenimiento del dinero digital es una espada de doble filo; bendición de un lado y maldición del otro. En el futuro las personas tendrán implantado un chip para realizar transacciones; su dinero estará almacenado en servidores centralmente controlados. La privacidad y anonimato de patrimonio y comercio serán un lejano recuerdo; el gobierno tendrá acceso instantáneo a toda su información y actividades. Más que vigilar, podrá mandar en qué puede gastar y en qué no, poner fecha de vencimiento a su dinero o negarle su uso, si no aprueba sus actividades u opinión. Parece distópico, en un futuro no tan lejano se librarán grandes batallas en el campo del dinero que podrían terminar por destruir los elementos esenciales de la libertad

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