Home OPINION Sobre las izquierdas y derechas en las Américas.Nicholas Virzi, Ph.D

Sobre las izquierdas y derechas en las Américas.Nicholas Virzi, Ph.D

Que hay derechas e izquierdas en la política es evidente, en este país y en toda la región. Esas dos clasificaciones distan de ser perfectas, pero no tienen por qué serlo. “[E]n las discusiones políticas la derecha y la izquierda son puntos de referencia simples” le dijo a BBC Pierre Brechon, politólogo francés y profesor de la Universidad Sciences Po.

En Guatemala, referencias a izquierda/derecha han dominado el discurso político. Repasemos.

Los defensores de la difunta CICIG presumían de tener a gente de “derecha” de su lado. Algunos porristas decían “soy de derecha”, pretendiendo prestarle legitimidad a la CICIG. Hasta se hablaba en su momento de una “derecha reformista”. A la candidatura de Thelma Aldana se le catalogó como transideológica, bajo la afirmación que abarcaba a personas de derecho, centro e izquierda. Luego surgió un nuevo movimiento político que se autoidentifica como “centro derecha”.  En fin, hablar de derechas es hablar de izquierdas, y nada de esto es nuevo.

En general, la derecha suele ser más conservadora, la izquierda más progresista. La derecha suele tener también un sesgo hacia el cambio gradual, mientras la izquierda tiende hacia al cambio más brusco y veloz. De ahí viene la crítica de la izquierda (acertada) que la derecha defiende más al estatus quo. Las diferencias básicas entre las izquierdas y las derechas también se centran en los derechos individuales frente al poder del Estado.

Sin embargo, lo que es ser de derecha o izquierda varía según país.

En Estados Unidos, por ejemplo, a las creencias de izquierda se les dicen “liberales” (para la eterna consternación de los liberales clásicos). Los liberales americanos creen que la sociedad está mejor servida asignándole un rol protagónico al Estado. A la gente de derecha se les dice “conservadores”. Un conservador de derecha, en esta concepción, cree que el bien social se logra cuando los derechos individuales y las libertades civiles son primordiales y se minimiza el rol y el poder del Estado en la vida de los individuos. 

Antes, se decía que Estados Unidos no tenía izquierda, como dijo César Vidal en CNN. Esta opinión se daba porque el partido Demócrata fue líder en la lucha anticomunista mundial, autor de la política de Contención del comunismo, y protagonista de intervenciones militares en Cuba, Vietnam, República Dominicana, sin contar las numerosas intervenciones militares antes de la Segunda Guerra Mundial. La izquierda latinoamericana tradicionalmente se ha opuesto a la injerencia extranjera del “imperio yanqui”, aunque eso ha cambiado recientemente en Guatemala, donde la izquierda pide cada vez más intervención del imperio que no terminan de odiar.

Hoy por hoy, sería difícil sostener que la izquierda en Estados Unidos es más débil que la izquierda en otros países. Basta con unos cuantos ejemplos.

Países europeos regulan más el aborto que en Estados Unidos, y el enfoque es en el aborto temprano. En Estados Unidos, algunos estados permiten el aborto hasta el momento de nacer.

La educación de los niños ya no es competencia de las madres de familia, según la izquierda americana. En los años 90, Hillary Clinton publicó un libro, afirmando que se necesitaba una aldea para crear un niño. Tardó poquísimo tiempo de pasar del argumento que las madres necesitaban apoyo colectivo a que las madres eran un estorbo para el Estado.

En Estados Unidos, los sindicatos en la industria de educación tienen cada vez más poder sobre el de las mismas madres de los niños que educan. La Asociación Nacional de Juntas Escolares (NASB, por sus siglas en inglés) coordinó con la Casa Blanca para perseguir penalmente a las madres de familia que protestaban sobre el adoctrinamiento racial (Heritage) a la que sometían a sus hijos, tratándolas como terroristas domésticos. Cierto, la NASB se tuvo que echar para atrás luego que una gran cantidad (creciente) los estados miembros renunciaran a la asociación. Lo importante es que el gobierno de Biden accedió a esa petición y trató a las madres de familia por preocuparse de la educación de sus niños.

En materia de salud, el gobierno de Biden promueve la ideología transexual, promoviendo intervenciones quirúrgicas que mutilan a los menores de edad para cambiar sus cuerpos para que tengan las apariencias de las características físicas que la misma izquierda dice que no importan para la identidad sexual.

En materia de la pandemia, la administración Biden ha promovido las restricciones más estrictas desde lo estatal, borrando los derechos de libertad de los individuos, por razones que obviamente ni las élites gobernantes creen. A cambio, los países nórdicos, celebrados por la izquierda, desdeñaron de las restricciones estatales que restringieron la libertad individual, sin efecto en el bienestar colectivo. No hace falta citar ejemplos de políticos cumpliendo las reglas que imponen a la gente común y corriente (esto no solo en Estados Unidos).

Al actual gobierno en Estados Unidos no se le puede catalogar como otra cosa que izquierda, y radical además. Por eso mismo, la izquierda local está feliz. Ven en el gobierno de Estados Unidos su oportunidad de lograr localmente lo que no han podido lograr en las urnas. Intervención e injerencia piden, ahora.

En Estados Unidos, la izquierda ha tomado control del poder en todo su sentido, de todas las instituciones. El poder estatal actúa con furia, hasta con peso de la ley, cuando surge cualquier ejemplo que implica que su control es en lo más mínimo menos que monopólico. Al gobierno de Biden se le tilda no solo de izquierda sino de izquierda radical. (Heritage, NYPost, CATO). Cualquiera que lo negara no actúa con honestidad.

Debido a esta toma de poder sin precedentes, esta radicalización de la izquierda en Estados Unidos, se libra una batalla campal entre la izquierda que gobierna y el pueblo aislado del poder. Para aprovechar esta oportunidad política, la derecha en Estados Unidos se torna cada vez más populista a medida que el partido Demócrata fortalece su alianza con las grandes corporaciones públicas, los medios, y las redes sociales para mantener el monopolio político.

No obstante todo lo anterior, el pueblo de Estados Unidos lo tiene claro, su gobierno es de izquierda. Esa clasificación no ha de ser controversial, ni en Estados Unidos, ni en cualquier otro país.

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