Home OPINION Cómo de película, columna de Opinion de Betty Marroquin

Cómo de película, columna de Opinion de Betty Marroquin

Dicen que lo que leemos o vemos en películas tiende a hacerse realidad.  Por ejemplo, los Jetsons.   

Desafortunadamente, no todo lo que leemos o que vemos es bonito, y por ende, cuando sucede, la gente entra en shock por algo ya advertido y hasta anunciado. 

Hasta hace unos años, quién se podía imaginar que en los Estados Unidos se pudiera entrar a un negocio y saquear impunemente.  Vea las imágenes    Quién podía imaginar que un matón saliera libre para seguir haciendo de las suyas en las calles, impunemente. Vea Bronx sucker punch suspect freed without bail. Lo arrestaron luego de ser acusado de intento de homicidio, y el juez progresista lo dejó libre sin siquiera una multa.  Esto no es África, no es Guatemala, no es Sudán, es NEW YORK, es Chicago, es Los Ángeles, es Baltimore, etc. 

Miren esta señora mayor en New Orleans, atacada por adolescentes que primero la secuestran y luego la asesinan. No es un caso aislado, está sucediendo como epidemia en todo el país.  

Un país dónde una niña puede ser violada en el baño y el violador liberado porque “se cree mujer”, un país donde no se respeta la Constitución ni las instituciones. Con palabras dicen que sí, pero las acciones demuestran que no. Hablan de tolerancia y derechos humanos, pero sólo para quienes piensan como ellos. 

Con qué autoridad moral viene un país dónde un niño ya concebido no tiene derechos, ni los tienen los ancianos, ni lo tienen los blancos, ni lo tienen los más débiles, aunque en papel digan que sí, a decirnos algo a nosotros. Aquí, no hay niños matando niños porque aún hay familia. Hasta en las comunidades rurales con pobreza, existe más humanidad que en New York o Los Ángeles. Pero eso quiere el G13 para Guatemala. 

Pocos se preguntan de dónde saca dinero un joven desempleado para comprar armas caras de diverso calibre, chaleco contra balas de último modelo y un vehículo, para asesinar a otros en la escuela. Un acomplejado, pleno de tuercas zafadas en la cabeza, a quién obviamente su madre no abortó. Para ponerlo en lenguaje Woke.  

Es un país así, el que critica que en Guatemala haya fe, haya familia que come reunida, haya padres que corrigen a sus hijos, haya niños que conservan su inocencia, haya una mayoría de gente afrontando miles de retos, pero gente normal, con sentido común. Eso es lo que buscan destruir. Eso es lo que defendemos los que osamos decir todo esto en voz alta, de frente.  

Queremos pena de muerte para quienes matan, violan y extorsionan. Pedófilo o violador de adulto, muertos porque está demostrado que sólo muertos dejan de hacer eso. Que la policía y el Ejército hagan su trabajo, libremente. Urge que el Congreso pase la 6076 y se deje de idioteces que favorecen a una minoría minúscula, manipulada, vendida y traidora a la patria. 

Queremos una Guatemala con certeza jurídica, dónde todos seamos iguales ante la ley. Ricos, pobres, indígenas o blancos, lo que seamos, todos guatemaltecos iguales ante la ley. Que quien haga mal la pague no importa su apellido, y que no se use la ley como arma política. Un país donde se pueda elegir ser ateo o persona de fe, respetuosamente. Una Guatemala donde los niños nazcan varón o niña, como la ciencia y la biología lo manda. Si de adulto eligen otra cosa, es de adulto, pero no de niño.  

Por eso luchamos, aunque sea contra corriente, incluso, de las élites nacionales. ¿Qué realidad quieren? O nada más sabrán quejarse y meter la cabeza en la tierra como avestruz esperando que “otros” arreglen todo.  Ignorar que algo existe, no lo hace desaparecer.

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