Home OPINION Nuevo mundo para la niñez, columna de opinión por Fritz Thomas

Nuevo mundo para la niñez, columna de opinión por Fritz Thomas

Ella es una chica que hace pocos meses cumplió 13 años; es guapa, tímida y lista. Recientemente su maestra informó a los padres que la muchacha se mantiene cabeceando en clase, somnolienta, a veces se queda dormida; le cuesta prestar atención. Se relaciona poco con compañeros de clase. Se unió al equipo de baloncesto y faltaba a los entrenos; perdió el interés y se retiró. Ya no hace deporte, sale poco de su casa, salvo para ir al colegio, donde se mantiene retraída, sin interés por lo que ocurre a su alrededor. Sus padres se interesaron por investigar la causa de su bajo rendimiento en el colegio y cuadro general de infelicidad. Finalmente se dieron cuenta de que ella regularmente apagaba el teléfono a las 3 o 4 de la mañana, tras pasar la noche navegando y chateando en grupos de jóvenes mayores que ella.

El mundo fantasioso que habita en redes sociales es más emocionante y cómodo que la realidad del día a día. En los chats puede inventar cosas sobre su identidad sin ser descubierta e interactuar con otros que también inventan su realidad. Su niñez y paso por la pubertad ha sido atropellada por un fenómeno relativamente nuevo; la adicción a redes sociales.

Los mayores de 25 años crecieron en ambientes con actividades tradicionales, pasaron la niñez jugando en grupos de niños de diversas edades y quizás colaborando en tareas propias del hogar. Los chiquillos de hoy se apasionan por otro tipo de actividad; si es que no tienen el propio, quieren que algún adulto les preste el teléfono celular con saldo para jugar juegos interactivos, subir de nivel y ganar premios virtuales. Su estatus entre otros niños ya no depende de meter goles, ser más rápidos en la bicicleta o tener pulso con canicas; es el nivel que alcanzan en los juegos virtuales. Corretean, ríen y gritan menos; pasan más tiempo viendo el teléfono.

En muchos hogares ocurre algo similar; los niños pasan interminables horas en una consola, control en mano, viendo la pantalla, recibiendo shocks de adrenalina en juegos virtuales.

El mundo de la conectividad en internet se aceleró con el advenimiento del teléfono inteligente. En la pasada década, el teléfono celular con acceso a internet se ha convertido en herramienta generalizada. Al caminar por la ciudad capital, el mercado en Senahú, Alta Verapaz, una calle en San Antonio Chacayá, Sololá, se ve a toda clase de gente portando celular con acceso a internet.

Sin duda esta gran conectividad ha traído enormes beneficios y oportunidades, apertura de puertas al conocimiento e información, fácil acceso a un mundo más amplio. Por otra parte, los niños y jóvenes adolescentes de hoy crecen en un mundo nuevo, sin precedente, con una experiencia de niñez diferente.

El psicólogo social Jonathan Haidt y un creciente cuerpo de investigación respaldada con estudios y datos, señalan que las redes sociales son dañinas para niños y adolescentes jóvenes. Les roba buena parte de lo que ha sido la experiencia de ser niño por milenios; la interacción real con pares, el juego al aire libre, el aprendizaje de límites y resolución de conflictos. Incluso los juegos virtuales, la competencia y cultivo de destrezas, son básicamente sanos.

Las redes sociales virtuales, en cambio, tienden a acentuar inseguridades e interacción conflictiva, en un mundo irreal en el que la mala conducta tiene bajo costo, es posible agredir sin consecuencias. Implica constante atención a un ambiente sin vivencia real en el que se pueden crear o cancelar relaciones instantáneas, sin vínculos o compromisos perdurables. Es un mundo nuevo para la niñez.

Fritz Thomas
Fritz Thomas

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