Home OPINION Hechos, no especulación, columna de Opinión de Betty Marroquin

Hechos, no especulación, columna de Opinión de Betty Marroquin

Los guatemaltecos que nutren su información de los medios tradicionales, creen que todo el panorama nacional está fatal.  Los que leen y escuchan los medios grandes, se sujetan voluntariamente al lavado de cerebro que éstos les hacen, porque son pagados para manipular a la opinión pública.  Es sólo cuando el individuo decide ser pensante y no borrego, que despierta, busca corroborar la información, y saber si lo están usando para fines políticos y estadísticos que redundan en dinero, o no. 

El Foro de Sao Paulo identificó la importancia de tomar la academia como primer paso para lavar el cerebro de las masas y dominar la opinión pública. Y muchos cayeron, redonditos en su juego. Lean lo que dicen. 

¿Sabía que el Departamento de Estado quasi exclusivamente admite funcionarios graduados de las Universidades Stanford en San Francisco, y Columbia de Nueva York? Dos de las universidades ejemplo que siguen Harvard, Yale, Princeton, Georgetown etc, para diseminar la idea de que el socialismo es tener conciencia social, que el capitalismo que las nutre es malo, que hay que ser ateo y por ende destruir todos los principios y valores que sostienen la Fe, todo para avanzar la ideología de género. Dicen fomentar la tolerancia al fomentar la intolerancia contra quienes piensen distinto. 

Es así que en Guatemala, muchos ignoran que la Corte de Constitucionalidad pasó del dominio de Todd Robinson y Helen Mack, a ser un ente apolítico respetuoso de la Constitución, principal razón de su existencia. Tampoco saben que la Fiscal General y Jefe del Ministerio Público, Dra. Consuelo Porras, es una jurista premiada por todas las entidades del gobierno de Estados Unidos, precisamente por su eficiente conducción del órgano a su cargo. Ahora difaman al Jefe de la FECI, Fiscal Rafael Curruchiche. Curruchiche y Porras han osado destapar la podredumbre dejada por cicig y sus secuaces, que lleva inevitablemente a USAID y al Deep State del Departamento de Estado. 

Esos mismos guatemaltecos ignoran que la Embajada de los Estados Unidos pasó de diplomática interferencia (sutil y elegante) a no diplomática (descarada, abusiva y grosera) con el fin de imponer en Guatemala todo lo que la Administración Obama impulsó, Trump retrocedió y Biden ha vuelto a avanzar. Es por eso, y sólo por eso, que McFarland, Chacón, Robinson, Arreaga y ahora Popp hacen lo que hacen. Tienen una meta muy clara que cumplir, para agradar al Deep State que controla el Departamento de Estado. 

Para impulsar sus metas, el Deep State usa su poder para imponer sus ideas. Cuando menos, destruyen la reputación de sus oponentes incluyendo el uso de herramientas útiles cómo la Lista Engels, aunque no tengan bases legales para hacerlo. Buscan intimidar funcionarios, empresariado y activistas. Violan los derechos de las personas, cómo violan sus propios reglamentos. Se fumaron “enemigos de la democracia” (de lo que los demócratas entienden por democracia) para meter ahí a sus oponentes. En un país que defiende sus principios y valores, ser incluido en la mentada lista es un premio.  

El fin último es el control de la población. Los jóvenes que quieren que papá gobierno decida por ellos para evadir la responsabilidad implícita en la libertad, no saben que entregan con ello la habilidad que reclaman: ser dueños de sí mismos. El ateísmo, que va de la mano del aborto y del matrimonio entre géneros y no hombre y mujer, es usado con el fin de disminuir la procreación. Si logran que las mujeres vean el aborto como la solución, reducen la población. Casarse, así sea entre géneros, tiene fines netamente legales y de manifiesto compromiso entre dos personas. Ya no es para formar una familia en el sentido tradicional (hijos). 

Otro elemento es acabar con la clase media. Para ese fin, la plandemia ayudó enormemente. Muchos psicólogos valientes, al desobedecer a la OMS, han identificado la depresión crónica como uno de los problemas de salud más profundos del mundo occidental. La deshumanización de las personas al usar la mascarilla, destruir cosechas para fomentar el hambre que dicen que quieren combatir, subir el precio de los combustibles (vean cuándo inició, el día que tomó posesión Biden). La crisis económica no es por Rusia, es por las medidas obtusas de los DemocRATS. 

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